Anthropic renovó su modelo insignia: mismo nivel, 40% más barato
Anthropic presentó Claude Opus 5.5, una nueva versión de su inteligencia artificial que iguala la calidad de la anterior pero cuesta hasta un 40% menos de operar y responde más rápido. La empresa también ajustó la forma de escribir del modelo: respuestas más directas, sin rodeos ni tecnicismos innecesarios.
Si usás Claude para escribir, buscar información o resolver dudas cotidianas, vas a notar respuestas más claras. Y si pagás una suscripción, es probable que el mismo precio te rinda más.
OpenAI lanzó su modelo más avanzado, con más resistencia a pedidos riesgosos
OpenAI presentó GPT-6 Astra, la nueva inteligencia artificial detrás de ChatGPT. Según la empresa, es más rápida para tareas como organizar el calendario o completar trámites en la computadora, y en las pruebas internas rechazó el 100% de los pedidos para realizar tareas no autorizadas sin supervisión, contra el 48% de la versión anterior.
Ya está disponible para quienes usan ChatGPT Plus, Pro o Empresas: si sos usuario, vas a interactuar con este modelo sin hacer nada extra, y en teoría es más cuidadoso a la hora de aceptar pedidos peligrosos.
xAI también renovó su asistente Grok: más veloz y más económico
xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk (hoy integrada a SpaceX), presentó Grok 4.7. Según la compañía, es el doble de rápido y cuesta la mitad que modelos comparables para tareas de programación y trabajo de conocimiento.
Si usás Grok, ya sea dentro de la red social X o como aplicación aparte, vas a tener acceso a un asistente más ágil sin pagar más por él.
Anthropic va a dejar entrar inspectores externos para vigilar cómo entrena su IA
Anthropic anunció una alianza con Accenture para incorporar evaluadores independientes con acceso directo a cómo se entrenan y usan sus modelos, casi como si fueran empleados más. Ambas empresas van a invertir al menos 1.000 millones de dólares en cinco años para sostener este control externo, que incluye pruebas de seguridad y la obligación de informar problemas al público.
Es una señal poco habitual: en lugar de confiar solo en lo que la propia empresa dice sobre la seguridad de su tecnología, ahora va a haber gente de afuera con acceso real para chequearlo y contarlo si algo sale mal.
Google le puso una caja fuerte digital a la memoria de su asistente de IA
Google mejoró su sistema "Private AI Compute": ahora el asistente de inteligencia artificial puede recordar información entre distintos dispositivos y conversaciones, pero guardada de forma cifrada, de modo que ni la propia Google puede leerla. Solo el dispositivo del usuario tiene la llave para desbloquearla cuando hace falta.
Responde a una preocupación habitual: que un asistente "recuerde" cosas sobre uno implica que alguien más podría verlas. Acá la empresa asegura que eso no va a pasar, algo para tener en cuenta si usás asistentes de Google en el celular o la computadora.
Meta promete que sus lentes con inteligencia artificial no van a espiar lo que ven
Meta presentó "Private Processing", una tecnología que cifra la información que captan los lentes con IA (como los Ray-Ban Meta) mientras se procesa en la nube, de forma que ni siquiera los empleados de Meta puedan acceder a esos datos. Esto permite funciones como recordar conversaciones de semanas atrás sin que la empresa vea el contenido.
Si tenés o estás por comprar unos lentes con inteligencia artificial, esta es la clase de protección que conviene preguntar si existe: que la empresa te ofrezca funciones útiles sin quedarse mirando todo lo que hacés.
Microsoft invierte más de 10.000 millones de dólares en Medio Oriente para IA y ciberseguridad
Microsoft anunció que va a invertir más de 10.000 millones de dólares hasta 2030 en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait: centros de datos, conectividad y un programa de "resiliencia digital" para ayudar a proteger infraestructura crítica de esos países. La empresa también se comprometió a capacitar a más de 4,2 millones de personas en la región de acá a 2030.
Este tipo de acuerdos muestra que gobiernos y grandes tecnológicas están negociando cada vez más juntos las reglas de seguridad y control de la IA, un terreno que recién se está definiendo y que con el tiempo suele influir en las normas que después se aplican en otros países.